martes, 27 de junio de 2017

El fin de los 17 años.

Mira a su alrededor y no se puede creer dónde está. 
Es la misma casa.
El mismo sitio, exactamente el mismo sitio donde jugaba a Tarzán mientras esperaba a quitarse el gorro que asfixiaba a los malignos habitantes en su cuero cabelludo a los 6 años. 
Y ahora termina de hacer su currículum vitae, porque tiene que conseguir dinero si quiere que su vida tome el rumbo que se supone que ella quiere. En el fondo el dinero no es tanto por la carrera de Bellas Artes, esta idea la tiene un poco apartada. Quiere conseguir todo el dinero posible para poder permitirse vivir donde quiere vivir.
Y aunque sea lo que más le atemorice, poder vivir lejos y crear la vida que hace años lleva imaginando en su cabeza, es lo que más desea. 
Su sitio no está aquí. Su sitio nunca ha estado aquí. Con sus raras amistades, yendo y viniendo, causándole dolor a ratos. Con su familia, a la cual se encuentra queriendo después de un par de ajustes, porque pensaba que la odiaría toda su vida y ahora estar en casa es donde encuentra la paz absoluta. Con sus materiales, que ha ido coleccionando desde que su capacidad crítica y sus gustos más profundos se empezaron a construir hará ahora unos cinco años. Pero sabe que ellos no le darán la felicidad, y solo los mira, haciendo una lectura denotativa, y le traen muchos recuerdos que para ella, ahora, no significan nada. 
Porque el pasado es el pasado. Y solo puede mirar hacia el futuro. Atemorizada, quieta, pensativa, cansada, esperando el cambio. Como todos los años anteriores. Durante el verano espera el cambio. 
Y a estas alturas, nada tiene sentido. Podría decir. Como ha estado diciendo desde que tiene catorce años. 
Pero basta de pensar eso, se dice. Todo tiene sentido. Todo empieza a tener sentido ahora. Ha estado esperando toda su vida para este momento, ha sufrido, ha llorado, ha sido feliz, ha estado borracha, ha perdido la virginidad, ha conocido a gente, se ha sentido deprimida, se ha sentido perdida, le ha dado igual, ha aprendido. 


Su sitio tampoco está con su novio. No va a dejar que nada ni nadie la encarcele, tiene que florecer, crecer y moverse. Y lamentablemente ve en su pareja, no tanto por parte de él, si no por ella, algo que no le dejará avanzar todo lo que podría avanzar. Ella no es ella en una relación tan cerrada. Y el amor no lo puede todo.
En cuarto de la ESO llevó esa relación al extremo y cuando su amiga se fue, se llevó una parte suya, y no quiere que eso vuelva a pasar. No quiere estar buscando a este prototipo de persona, quiere abrirse y conocer a todo tipo de personas, sin estar sujeta a una idea equivocada. 
Pero también tiene miedo. Miedo de salir de su zona de comfort. 
Miedo. Simplemente miedo.
El mundo, de repente, parece más grande que antes. Y no sabe cómo empezar. 
Por primera vez en la vida, se encuentra ella, sola, creyendo en todo lo que es y en todo lo que puede llegar a ser. 

martes, 3 de enero de 2017

El movimiento feminista.


Desde el inicio del movimiento feminista en la sociedad, cuando el machismo ya había causado muchos estragos, la lucha de las mujeres ha avanzado considerablemente hasta una conciencia más general (en unos países más que en otros, ya que no podemos negar la situación atrasada e inculturizada que continúa habiendo en algunos lugares).
Sin irnos por las ramas, sabemos que el sexo femenino ha conseguido en su historia, el derecho al voto, la libertad de expresión, el derecho al trabajo en igualdad al hombre, la libertad del individuo en sí (sin depender de un hombre), etc. Pero sin embargo no es suficiente. Nos queda mucho camino aún, y la mujer sigue  teniendo que soportar todas las cargas que el hombre no ha podido.
En la sociedad actual el sexo se ha convertido en el mensaje oculto de la mayor parte de la propaganda. ¿Y cómo se puede seducir al espectador llamado hombre? Poniendo a una mujer. Es obvio que lo más importante es el placer y bienestar del macho, y a nosotras que nos den. Es obvio que todo se ha creado alrededor del hombre, toda la vida se ha intentado minimizar a lo que le rodea. Son muchos los factores que se han juntado para poder llegar a esta conclusión, pero es absurdo lo fácil que ha resultado.
La sociedad nos ha ido imponiendo unos cánones que debíamos cumplir para ser, incluso respetadas. Tenemos que depilarnos, ‘’arreglarnos’’ (como si estuviéramos rotas), ir ‘’bien vestidas’’, ser elegantes, ‘’femeninas’’.  Todo esto se debe a la hipersexualización femenina. Somos objetos, y solo servimos para llamar la atención, dar placer y ser sumisas. Y no nos creamos que es un tema sin importancia, se trata de algo grave que sigue muy presente, y que afecta más de lo que creemos. Violaciones, humillaciones, asesinatos, dominaciones, el sentimiento de inferioridad que crea en las mujeres. Que las mujeres vivamos en un sufrimiento constante y estemos obligadas a dañar nuestro cuerpo, ya sea por el peso que debemos tener, el maquillaje que debemos llevar, el vello que debemos arrancar, etc.
En caso contrario; no eres nada bueno para la sociedad. Debes ser lo llamado sexy, debes ser bonita, tu físico debe ser lo más importante. Porque al fin y al cabo solo existimos para hacer sentir bien a los hombres y someternos.
Esto, lector/a, es solo una muy pequeña parte de todo el machismo que nos rodea y nos bombardea constantemente, y unas pocas ideas sobre el feminismo.
Nosotras no tenemos la culpa.
Y la solución más viable es concienciar. Educar a las personas de una forma distinta. Pero se trata de una lucha obrera, ya que no podemos esperar que los de arriba nos ayuden y cesen la fábrica que ellos mismos han creado.
Piénsalo de esta forma; si las mujeres dejásemos de maquillarnos, muchísimas empresas quebrarían. Si dejásemos de depilarnos, otras cuantas más. Si la mujer dejase de estar sexualizada, mucha propaganda se iría al garete.
El mundo sería un lugar más justo y sano. Pero obviamente no podemos esperar ayuda de nadie más que los/las que sufren esto.
Paciencia, unión y resistencia.